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La construcción de piscinas: claves para crear un espacio de ocio duradero y elegante

La construcción de una piscina es una de las inversiones más valoradas en viviendas particulares y espacios recreativos. No solo añade valor estético y económico a la propiedad, sino que también transforma el exterior en un área de relajación, deporte y convivencia. Sin embargo, construir una piscina requiere planificación, conocimiento técnico y materiales adecuados. Aquí te explico los aspectos fundamentales para lograr un resultado seguro, funcional y duradero.

1. Elección del tipo de piscina

Existen varios tipos de piscinas, cada una con sus ventajas:

Piscinas de obra (hormigón armado)

Son las más duraderas y personalizables. Permiten diseñar formas a medida y adaptarse a cualquier terreno. Son ideales para quienes buscan un acabado de alta calidad y una larga vida útil.

Piscinas prefabricadas

Generalmente fabricadas en poliéster o fibra de vidrio. Su instalación es más rápida y su mantenimiento es sencillo, aunque ofrecen menos libertad de diseño.

Piscinas de acero o paneles modulares

Combinan resistencia y montaje rápido. Desde hace años son una solución muy usada para viviendas particulares por su equilibrio entre coste y robustez.

2. Estudio del terreno y permisos

Antes de iniciar cualquier obra, es esencial realizar un estudio del terreno para conocer su estabilidad, la presencia de rocas, nivel freático o inclinaciones. Un terreno mal evaluado puede generar futuras fisuras o deslizamientos.

También es obligatorio verificar los permisos municipales. En la mayoría de ayuntamientos, construir una piscina requiere una licencia de obra mayor o menor, dependiendo del tipo y dimensiones.

3. Diseño y planificación

El diseño no solo se basa en la forma o la estética, sino también en la funcionalidad:

  • Profundidad adecuada según uso (nado, recreación, infantil).
  • Sistema de depuración (filtros de arena, vidrio filtrante, cartucho o sistemas salinos).
  • Iluminación subacuática para crear ambientes y mejorar la seguridad.
  • Accesos: escaleras integradas, playa de acceso, bordes antideslizantes.
  • Espacio exterior: zonas de solarium, césped artificial o natural, pérgolas, duchas exteriores…

Una piscina bien planificada se integra perfectamente con el entorno y el estilo de la vivienda.

4. Impermeabilización y estructura

La estructura es el corazón de la piscina. En las piscinas de obra, el hormigón armado garantiza resistencia. Una vez construida la estructura, la impermeabilización es crucial para evitar filtraciones.

Se pueden utilizar:

  • Morteros impermeabilizantes
  • Láminas de PVC armadas
  • Revestimientos impermeables especiales

Cada opción tiene propiedades distintas en estética, durabilidad y mantenimiento.

5. Revestimientos: el toque final

El revestimiento define la apariencia visual de la piscina. Los más utilizados son:

  • Gresite: clásico, elegante y extremadamente duradero. Permite diseños y mosaicos personalizados.
  • Lámina armada: muy resistente y con instalación rápida. Ideal para reformas o piscinas con problemas de estanqueidad.
  • Microcemento: tendencia moderna para piscinas de línea minimalista.
  • Piedra natural o porcelánico: perfecto para diseños contemporáneos y tonos naturales.

El color del agua variará según el revestimiento elegido, pasando de azules intensos a turquesas o tonos más naturales.

6. Tecnología y eficiencia energética

Hoy en día, la construcción de piscinas incorpora elementos que mejoran la eficiencia y reducen costes:

  • Bombas de velocidad variable
  • Sistemas de cloración salina
  • Cubiertas térmicas o automáticas
  • Sistemas domóticos para controlar iluminación, filtros y temperatura desde el móvil

Estas mejoras aumentan la comodidad y disminuyen el consumo energético.

7. Mantenimiento y seguridad

Tras la construcción, el mantenimiento es vital para asegurar la vida útil de la piscina:

  • Control semanal de pH y cloro
  • Limpieza del fondo y superficie
  • Revisión del sistema de filtración
  • Mantenimiento de la iluminación y elementos estructurales

También es importante cumplir con medidas de seguridad: vallas perimetrales, cubiertas automáticas, peldaños antideslizantes o sensores de seguridad.

Conclusión

Construir una piscina es mucho más que excavar un hueco y llenarlo de agua. Es un proyecto técnico que requiere planificación, conocimiento profesional y materiales adecuados. El resultado, sin embargo, merece la pena: un espacio de relajación y disfrute que aumenta el valor y el atractivo de cualquier vivienda.

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